Siempre he pensado que en un mundo donde toda la gente fuese feliz, es decir, un mundo donde la gente contase al menos con un trabajo digno, con un sueldo digno con el que poder desarrollar sus proyectos de vida, en un mundo así difícilmente se desarrollarían actos como los que se están viendo en el Reino Unido o en tantos otros lugares del mundo. En un mundo donde las personas fueran felices no se daría la desesperación ni la frustración como se da hoy en día, de forma más acentuada ante esta llamada crisis. Reflexionemos esto entonces, busquemos la causa de los actos del ser humano, busquemos la causa de esos actos que por ejemplo estamos viendo en el Reino Unido, totalmente condenables en sí mismos, pues no dejan de ser actos vandálicos, pero que no se dan porque sí, como casi nada en esta vida. No nos quedemos solo en decir que son actos salvajes y que pagarán por sus actos delictivos, eso no soluciona la causa que originó dichos actos, eso solo refleja el miedo del sistema de ponerse frente a sus monstruos, frente a sus fantasmas.
En un sistema donde se prima el éxito, donde el sentido de solidaridad y de avanzar juntos queda en meras ayudas insuficientes que solo buscan tranquilizar la conciencia de los fuertes. Este mundo incapaz de dar un golpe sobre la mesa y reorganizarse para asentar un sistema más justo y solidario en donde los ricos cedan para poder agarrar de la mano a los más débiles y crecer juntos, no a dos ritmos si no a uno. Este mundo jamás resolverá el gran problema de la frustración social, cuyo fruto son esos actos vandálicos, hasta que no bajen tres escalones los más fuertes para que los más débiles suban uno y de esa forma equilibrar los ritmos de vida.
Mientras nos refugiemos en cerrar estos temas por la vía rápida, y no profundicemos y cojamos "el toro por los cuernos", siempre estaremos comiendo con noticias de este tipo, reflejo, como he dicho antes, de los monstruos de un sistema que le toca urgentemente mirar y trabajar en las causas de unos actos que como tal condeno, pero que como persona y sociólogo no puedo dejar de pedir que no nos quedemos solo en eso, porque de lo contrario una vez más estaremos huyendo cómodamente del análisis de una realidad que pide ser atendida con urgencia.
jueves, 11 de agosto de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
Lo nuevo de Batasuna, ¿suficiente o no?
Según he entendido, el nuevo partido batasuno, dice que rechaza el uso de la violencia para obtener fines políticos, y rechaza cualquier acción violenta que en el futuro pueda llevar a cabo ETA, dicen que rechazan el terrorismo, la violencia, incluida la de ETA. Es un paso bastante importante, al menos en el mensaje, ya que jamás habían dicho nada de rechazar a ETA ni sus actos violentos. El hecho de que rechacen los futuros actos violentos que pueda cometer ETA, no los pasados, nos pone ante un elemento nuevo en el mensaje de los batasunos.
Dicho esto, ¿es suficiente?, ¿es creíble?, yo no me fío ni un pelo de quienes durante treinta años han jaleado, apoyado y participado del terrorismo etarra, pero tendrán que ser los tribunales quienes digan si este nuevo partido es o no legal de acuerdo con la ley de partidos, y me da que si hacemos uso de la ley de partidos puede que muchos consideren que los batasunos, con este nuevo partido, cumplen con la legalidad exigida, o al menos les falte solo un pelo, y esto posiblemente nos haga pensar que la ley de partidos quizás se quedó algo corta en las exigencias a estos individuos.
El hecho de que no hayan condenado a ETA en sí misma, como organización terrorista, ni hayan condenado el terrorismo etarra y sus asesinatos, ni pedido su disolución y entrega de las armas, nos hace pensar que estamos ante un nuevo engaño de estos tipos que lo único que pretenden es entrar de nuevo en los ayuntamientos de Euskadi y Navarra. Y es por esto que yo no considero que hayan cumplido con todos los pasos para poder ser declarados como legales. Desde la democracia, se les debe exigir el máximo a quienes durante décadas han sido parte de ETA, y eso debe tenerlo en cuenta el tribunal que tiene en sus manos la decisión de llevar de nuevo o no a los batasunos a los ayuntamientos.
Desde luego, y en todo caso, yo les pondría en cuarentena a estos tipos, aunque esta no viene recogida en la ley, y es que no me valen ya las palabras si no los hechos.
Pase lo que pase, se les legalice o no, siempre me darán asco y repugnancia, porque siempre tendrán en sus venas treinta años de terrorismo con ETA, y eso es una huella difícil de borrar y mucho más difícil de olvidar.
Dicho esto, ¿es suficiente?, ¿es creíble?, yo no me fío ni un pelo de quienes durante treinta años han jaleado, apoyado y participado del terrorismo etarra, pero tendrán que ser los tribunales quienes digan si este nuevo partido es o no legal de acuerdo con la ley de partidos, y me da que si hacemos uso de la ley de partidos puede que muchos consideren que los batasunos, con este nuevo partido, cumplen con la legalidad exigida, o al menos les falte solo un pelo, y esto posiblemente nos haga pensar que la ley de partidos quizás se quedó algo corta en las exigencias a estos individuos.
El hecho de que no hayan condenado a ETA en sí misma, como organización terrorista, ni hayan condenado el terrorismo etarra y sus asesinatos, ni pedido su disolución y entrega de las armas, nos hace pensar que estamos ante un nuevo engaño de estos tipos que lo único que pretenden es entrar de nuevo en los ayuntamientos de Euskadi y Navarra. Y es por esto que yo no considero que hayan cumplido con todos los pasos para poder ser declarados como legales. Desde la democracia, se les debe exigir el máximo a quienes durante décadas han sido parte de ETA, y eso debe tenerlo en cuenta el tribunal que tiene en sus manos la decisión de llevar de nuevo o no a los batasunos a los ayuntamientos.
Desde luego, y en todo caso, yo les pondría en cuarentena a estos tipos, aunque esta no viene recogida en la ley, y es que no me valen ya las palabras si no los hechos.
Pase lo que pase, se les legalice o no, siempre me darán asco y repugnancia, porque siempre tendrán en sus venas treinta años de terrorismo con ETA, y eso es una huella difícil de borrar y mucho más difícil de olvidar.
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