lunes, 7 de febrero de 2011

Lo nuevo de Batasuna, ¿suficiente o no?

Según he entendido, el nuevo partido batasuno, dice que rechaza el uso de la violencia para obtener fines políticos, y rechaza cualquier acción violenta que en el futuro pueda llevar a cabo ETA, dicen que rechazan el terrorismo, la violencia, incluida la de ETA. Es un paso bastante importante, al menos en el mensaje, ya que jamás habían dicho nada de rechazar a ETA ni sus actos violentos. El hecho de que rechacen los futuros actos violentos que pueda cometer ETA, no los pasados, nos pone ante un elemento nuevo en el mensaje de los batasunos.
Dicho esto, ¿es suficiente?, ¿es creíble?, yo no me fío ni un pelo de quienes durante treinta años han jaleado, apoyado y participado del terrorismo etarra, pero tendrán que ser los tribunales quienes digan si este nuevo partido es o no legal de acuerdo con la ley de partidos, y me da que si hacemos uso de la ley de partidos puede que muchos consideren que los batasunos, con este nuevo partido, cumplen con la legalidad exigida, o al menos les falte solo un pelo, y esto posiblemente nos haga pensar que la ley de partidos quizás se quedó algo corta en las exigencias a estos individuos.
El hecho de que no hayan condenado a ETA en sí misma, como organización terrorista, ni hayan condenado el terrorismo etarra y sus asesinatos, ni pedido su disolución y entrega de las armas, nos hace pensar que estamos ante un nuevo engaño de estos tipos que lo único que pretenden es entrar de nuevo en los ayuntamientos de Euskadi y Navarra. Y es por esto que yo no considero que hayan cumplido con todos los pasos para poder ser declarados como legales. Desde la democracia, se les debe exigir el máximo a quienes durante décadas han sido parte de ETA, y eso debe tenerlo en cuenta el tribunal que tiene en sus manos la decisión de llevar de nuevo o no a los batasunos a los ayuntamientos.
Desde luego, y en todo caso, yo les pondría en cuarentena a estos tipos, aunque esta no viene recogida en la ley, y es que no me valen ya las palabras si no los hechos.
Pase lo que pase, se les legalice o no, siempre me darán asco y repugnancia, porque siempre tendrán en sus venas treinta años de terrorismo con ETA, y eso es una huella difícil de borrar y mucho más difícil de olvidar.