Siempre he pensado que en un mundo donde toda la gente fuese feliz, es decir, un mundo donde la gente contase al menos con un trabajo digno, con un sueldo digno con el que poder desarrollar sus proyectos de vida, en un mundo así difícilmente se desarrollarían actos como los que se están viendo en el Reino Unido o en tantos otros lugares del mundo. En un mundo donde las personas fueran felices no se daría la desesperación ni la frustración como se da hoy en día, de forma más acentuada ante esta llamada crisis. Reflexionemos esto entonces, busquemos la causa de los actos del ser humano, busquemos la causa de esos actos que por ejemplo estamos viendo en el Reino Unido, totalmente condenables en sí mismos, pues no dejan de ser actos vandálicos, pero que no se dan porque sí, como casi nada en esta vida. No nos quedemos solo en decir que son actos salvajes y que pagarán por sus actos delictivos, eso no soluciona la causa que originó dichos actos, eso solo refleja el miedo del sistema de ponerse frente a sus monstruos, frente a sus fantasmas.
En un sistema donde se prima el éxito, donde el sentido de solidaridad y de avanzar juntos queda en meras ayudas insuficientes que solo buscan tranquilizar la conciencia de los fuertes. Este mundo incapaz de dar un golpe sobre la mesa y reorganizarse para asentar un sistema más justo y solidario en donde los ricos cedan para poder agarrar de la mano a los más débiles y crecer juntos, no a dos ritmos si no a uno. Este mundo jamás resolverá el gran problema de la frustración social, cuyo fruto son esos actos vandálicos, hasta que no bajen tres escalones los más fuertes para que los más débiles suban uno y de esa forma equilibrar los ritmos de vida.
Mientras nos refugiemos en cerrar estos temas por la vía rápida, y no profundicemos y cojamos "el toro por los cuernos", siempre estaremos comiendo con noticias de este tipo, reflejo, como he dicho antes, de los monstruos de un sistema que le toca urgentemente mirar y trabajar en las causas de unos actos que como tal condeno, pero que como persona y sociólogo no puedo dejar de pedir que no nos quedemos solo en eso, porque de lo contrario una vez más estaremos huyendo cómodamente del análisis de una realidad que pide ser atendida con urgencia.
2 comentarios:
Gracias por compartir tus pensamientos...
de nada ;)
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