martes, 28 de diciembre de 2010

El Tea Party, el nacionalismo del individuo

Hace poco leí la opinión de Vargas Llosa sobre lo que son y el peligro que encierran los nacionalismos, y muy deacuerdo estoy con él. El nacionalismo encierra un totalitarismo y egoísmo extremo; es curioso que toda ideología dictatorial como el fascismo, el nacionalsocialismo o el comunismo tienen el nacionalismo como algo fundamental.
Pero hay otro peligro, a mi entender, tan preocupante como los nacionalismos, y es que hemos visto no hace mucho, con ocasión de las legislativas de EE.UU., ese movimiento llamado Tea Party, un conglomerado de personas entre las que se encuentran conservadores, homófonos y ultra cristianos..., pero sobre todo donde la ideología principal en este movimiento es el liberalismo extremo, aquel del individualismo por encima de todo, de la privatización, de menos Estado, etc. Hablando claramente, el Tea Party y lo que representa me da miedo tanto como los nacionalismos, ya que ambos tienen el sello del egoísmo y del miedo en su ideología. Unos por exceso de Estado, otros por defecto, ambos son un peligro para una sociedad que quiera progresar conjuntamente bajo la bandera no solo de la libertad sino también de la igualdad y la solidaridad, esenciales para una sociedad de valores democráticos y no de individuos bien al servicio del Estado, bien al servicio exclusivamente de si mismos.
Una sociedad no puede estar formada por individuos que ignoren a sus conciudadanos de la misma forma que no puede estar formada por individuos que ignoren su condición de ciudadano. Ni olvidarse de uno mismo, hecho que pasa con los nacionalismos al tapar a todos bajo la manta del Estado; ni olvidarse de los demás, hecho que abandera el ultraliberalismo al ignorar, cegados por el egoísmo, al conjunto y al Estado, para centrarse solo en los individuos olvidando su integración en una sociedad.
El Tea Party no es más que el nacionalismo del individuo, aquel del liberalismo extremo, una ideología egoísta, contraria a los principios de solidaridad, progreso e igualdad que tiene que tener toda sociedad democrática.
Una sociedad no puede permitirse una anarquía liberal, en la que solo los más fuertes sobrevivan; el Estado, que somos todos, debe existir para garantizar los derechos, la justicia, la igualdad y sobre todo la democracia.
El Tea Party, reflejo del ultraliberalismo, no es más que la expresión más peligrosa del egoísmo y del miedo del individuo hacia sus conciudadanos y la sociedad. Vigilemos esto, porque ya he visto simpatías entre liberales en nuestro país hacia este movimiento; ya padecimos el virus con los nacionalismos, no dejemos que se instale en nuestra sociedad el extremismo liberal del Tea Party.

Pedro García Crespo (Valladolid)
Miembro del Consejo Político de CyL (UPyD)

No hay comentarios: